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Residuos de la industria agrícola como alternativa biodegradable al plástico, la idea ganadora del Green Alley Award 2021

  • La empresa alemana Traceless Materials, ganadora del premio organizado por Grupo Landbell, matriz de ERP

El premio Green Alley Award ha recaído, en la edición de este año, en Traceless Materials, una compañía alemana que presentó a concurso una alternativa biodegradable al plástico, elaborada a partir de residuos de la industria agrícola. Este galardón, que organiza anualmente Grupo Landbell, matriz de ERP España, premia con 25.000 euros a las mejores ideas europeas de negocio sostenible alineadas con los preceptos de la economía circular.

Los seis finalistas presentaron sus proyectos en una gala que este año fue virtual para cumplir con los protocolos COVID de los diferentes países participantes.

Gracias a la tecnología especial desarrollada por Traceless Materials, los residuos de la industria agrícola se transforman en una alternativa biodegradable y sostenible al plástico: envases y embalajes de film y plástico duro, e incluso al revestimiento de plástico. El resultado es un material totalmente natural que, además de tener una base completamente biológica, puede también convertirse en abono en un plazo de entre dos y nueve semanas, si se deposita en un contenedor de compostaje orgánico.

Modelos de negocio que combinan la conservación de recursos y el éxito empresarial

Jan Patrick Schulz, CEO de Grupo Landbell indicó durante el evento de entrega del premio que: “las startup vinculadas a la economía circular, como Traceless Materials, cumplen las expectativas de los consumidores de promover la sostenibilidad cada vez más intensamente. Con el Green Alley Award, queremos fomentar, precisamente, aquellos modelos de negocio que combinan la conservación de nuestros recursos con el éxito empresarial”.

“Lo que nos convenció de esta idea fue su enfoque holístico bio-circular que permite producir una alternativa ecológica al plástico convencional. Según Traceless Materials, su producto no necesita aditivos nocivos y podría ahorrar hasta un 87% de emisiones de carbono, además de ser competitivo en cuanto a precio y propiedades. Esta solución también está alineada con la prohibición de la Unión Europea de utilizar ciertos plásticos de un solo uso, que entrará en vigor en julio de este año», añade Schulz.

Una marca basada en sus materiales

Anne Lamp, fundadora y CEO de Traceless Materials, se mostró satisfecha con el galardón. “El premio Green Alley nos ayuda a dar a conocer nuestra alternativa innovadora al plástico, diseñada para respetar la naturaleza. Nuestro objetivo es establecer Traceless como una marca basada en sus materiales, creando conciencia y demanda para nuestra solución, única y sostenible, entre los consumidores finales. Y un paso en el camino para ganar su confianza y lograr el reconocimiento de Traceless Materials es a través de certificados y educación, que es a lo que destinaremos el premio en metálico de 25.000 euros”, explicó.

Green Alley Award es el primer galardón europeo que premia a las startup con negocios enfocados al desarrollo de la economía circular. Desde 2014, Landbell Group premia anualmente a empresas jóvenes cuyas soluciones de negocio promueven la utilización de menos recursos finitos y a reducir la generación de residuos.

189 startups de más de 30 países

En 2021, un total de 189 startups pertenecientes a más de 30 países presentaron a concurso sus modelos de negocio en las categorías de economía circular digital, reciclaje o prevención de residuos. En marzo, Landbell Group nominó a los seis finalistas, entre los que había soluciones tan innovadoras como un plástico sostenible elaborado a partir de ropa en desuso, una membrana ecológica para uso en ropa técnica al aire libre o una plataforma digital que permitía mejorar la trazabilidad en la industria de la moda.

“Estamos muy contentos de poder presentar una vez más un ganador potente. Traceless Materials, con su convincente modelo de negocio, ofrece una alternativa completamente natural a los plásticos convencionales, así como a los bioplásticos. Realmente pueden marcar la diferencia en el camino hacia la economía circular”, finaliza Schulz.

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