Información para el consumidor sobre la prevención y la gestión de residuos de pilas o baterías contemplado en el artículo 74 del nuevo reglamento
INTRODUCCIÓN
Como usuario final tienes un papel clave para prevenir residuos y garantizar que las pilas y baterías se gestionen de forma segura. Aquí encontrarás buenas prácticas para alargar su vida útil, cómo y dónde entregarlas cuando ya no sirven, y el significado de las etiquetas y símbolos que las acompañan.
1. Uso eficiente y Prolongación de la vida útil
Cuando un aparato permite utilizar diferentes tecnologías de pilas o baterías, elegir un tipo u otro depende fundamentalmente de la demanda energética del aparato en cuestión y de la intensidad y frecuencia de uso que le demos. Particularmente, en situaciones de alta demanda y frecuencia de uso, las pilas o baterías recargables suelen ser la mejor alternativa desde el punto de vista ambiental y económico.
En todos los casos, para maximizar la duración de nuestras pilas, es esencial seguir algunas prácticas básicas.
– Apaga completamente los dispositivos cuando no los uses
– No mezcles pilas cargadas y descargadas en un mismo aparato.
– Mantén limpios los contactos y el compartimento del dispositivo.
– Si un aparato no va a usarse durante tiempo, retira las pilas para evitar fugas y corrosión.
– Almacena en lugares frescos y secos, alejados de temperaturas extremas que pueden afectar negativamente en su rendimiento.
– Si estamos hablando de pilas y baterías recargables, además de las medidas comunes para las pilas no recargables, deberemos usar los cargadores específicos para cada tipo, siguiendo las instrucciones del producto.
– En tecnologías de litio, evita descargas completas ya que pueden ser perjudiciales por el estrés que provocan en la batería. Sigue las instrucciones del fabricante en relación con los ciclos de carga y descarga.
– Los dispositivos inteligentes (vehículos eléctricos, portátiles, smartphones, tablets, etc.) ya suelen incorporar software de gestión que controla en todo momento la salud y el estado de la batería. Es importante tenerlo siempre activado y seguir sus indicaciones.
2. Reutilización, preparación para la reutilización, adaptación, preparación para la adaptación, y remanufacturación
Cuando algunas baterías recargables llegan al final de su vida útil para el uso original, aún pueden tener una segunda vida, sobre todo aquellas más grandes, formadas por varias celdas o módulos. Por ejemplo, las baterías de vehículo eléctrico que conservan entre un 70% y 80% de su capacidad original pueden ser reacondicionadas para usos menos demandantes, como el almacenamiento de energía en el hogar. Además de otras ventajas ambientales y económicas, esta práctica prolonga la vida útil de las baterías y reduce la cantidad de residuos que se generan.
En general, los distintos tipos de segunda vida que se pueden dar a las baterías dependen de los siguientes criterios:
• Si la batería se considera un residuo o no.
• El estado de salud de sus celdas y módulos.
• El grado de transformación necesario para su reaprovechamiento.
• El cambio en la finalidad o aplicación respecto a su uso original.
Dependiendo de estos factores, se determinará el tipo de reaprovechamiento aplicable a cada batería.
La reutilización se produce cuando las baterías no llegan a tener la consideración de residuo. Son baterías usadas que mantienen su función original en otro dispositivo o ubicación.
La preparación para la reutilización sucede cuando una batería que ya ha sido categorizada como residuo pasa por un proceso de revisión, comprobación, limpieza y/o reparación para que esta o algunas de sus celdas o módulos puedan volver a utilizarse sin ninguna otra transformación previa.
Por su parte, la adaptación es toda operación que tiene como resultado que una batería, que no es todavía residuo, o partes de esta, se utilice para una finalidad o aplicación distinta de aquella para la que se diseñó originalmente. Es el ejemplo de las baterías de vehículo eléctrico que acaban como back-up de energía en casas u oficinas.
La preparación para la adaptación implica que esas operaciones que permiten utilizar una batería o partes de esta con una finalidad o aplicación diferente de la original se realizan sobre residuos de baterías.
Por último, la remanufacturación es toda operación técnica con baterías usadas que incluye el desmontaje y evaluación de todas sus celdas y módulos y el uso de un determinado número de celdas y módulos que estén nuevos o sean utilizados o valorizados a partir de residuos u otros componentes de pilas y baterías para restablecer la capacidad de la batería al menos en un 90% respecto de la capacidad original, donde el estado de salud de cada celda no difiera entre sí más de un 3% y que tiene como resultado que la batería se utilice para la misma finalidad o aplicación para la que se diseñó originalmente.
Todas estas operaciones son muy beneficiosas para el medio ambiente, sobre todo porque limitan la demanda de nuevas materias primas, pero también porque reducen otros tipos de valorización menos eficientes, como el reciclaje, o incluso su eliminación, con los impactos asociados.
Este es un campo incipiente que crece rápidamente, pero el éxito de su aplicación no solo depende de un marco legal que lo promueva. Todos los agentes son importantes para lograrlo, empezando por los fabricantes que apuesten por la durabilidad, reparabilidad o la modularidad de las baterías que comercializan. También se debe impulsar todo el tejido empresarial relacionado con las aplicaciones de segunda vida de estas baterías. Por último, la concienciación de los usuarios respecto al uso adecuado y responsable de las baterías es fundamental para que estas lleguen al final de su vida en las mejores condiciones posibles para su recuperación siguiendo la jerarquía de los residuos.
3. Dónde y cómo reciclar
El usuario final tiene un papel fundamental para garantizar la correcta gestión de los residuos de pilas y acumuladores ya que es el responsable de depositar los residuos de pilas y baterías en los contenedores adecuados habilitados al afecto.
En este contexto, si tienes un residuo de pila y acumulador es importante que sepas que debes desecharlo de forma separada al resto de residuos, utilizando para ello la red de contenedores existente. De esta manera estás ayudando a que los residuos sean recogidos y reciclados por gestores autorizados que recogerán, preparan para su reutilización /adaptación o tratarán los residuos conforme a la legislación vigente. De esta manera contribuyes a la protección de la salud humana y del medio ambiente.
Deposita siempre las pilas y baterías en los puntos de recogida específicos: comercios que venden pilas y baterías, puntos limpios municipales y campañas puntuales. Así aseguras su transporte a plantas autorizadas donde se clasificarán, se prepararán para la reutilización o adaptación y, cuando corresponda, se reciclarán materiales como litio, cobalto o níquel.
Encuentra tu punto de recogida más cercano
4. Tipos de pilas y baterías
| Categoría | Descripción |
|---|---|
| Pila portátil | Sellada. Peso ≤ 5 kg. No diseñada para uso industrial. No incluye baterías para EV, LMT o SLI. |
| Batería LMT (Medios de transporte ligeros) NUEVO | Sellada. Peso ≤ 25 kg. Diseñada para tracción de medios de transporte ligeros (bicicletas eléctricas, patinetes, etc.). No es batería de EV. |
| Batería para vehículo eléctrico NUEVO | Baterías específicamente diseñadas para la tracción de vehículos eléctricos e híbridos
Baterías de >25 kg de vehículos eléctricos e híbridos de la categoría L Cualquier batería de vehículos eléctricos o híbridos de las categorías M, N u O.. |
| Batería industrial | Baterías específicamente diseñadas para usos industriales
Baterías destinadas a usos industriales tras haber sido preparadas para la adaptación o adaptadas O cualquier baterías de >5 kg que no sea EV, LMT o SLI. |
| Batería SLI (Arranque, Encendido o Alumbrado) | Diseñada para arranque, encendido o alumbrado. También puede usarse como batería auxiliar o de apoyo en vehículos, otros medios de transporte y maquinaria. |
ERP dispone de una amplia red de puntos de recogida de residuos de pilas y baterías puedes consultar nuestros puntos de recogida AQUÍ
En el caso de pilas, baterías de vehículos eléctricos y acumuladores industriales o de automoción, la recogida se organiza habitualmente a demanda, a través de gestores autorizados, dado su volumen, peso y características técnicas.
Los residuos recogidos son transportados por empresas autorizadas hasta plantas de tratamiento, donde se llevan a cabo operaciones de:
- Preparación para la reutilización o adaptación.
- Clasificación por tipología y tecnología.
- Reciclaje de componentes y materiales valiosos (como litio, cobalto o níquel).
- Envío a plantas autorizadas en otros países de la UE para aquellas tecnologías que no puedan gestionarse en España.
Objetivos de recogida
El Reglamento fija objetivos de recogida más ambiciosos que van aumentando progresivamente. El cumplimiento de estos objetivos es clave para distribuidores y productores y es un punto obligatorio que se controla a través los SCRAP. Por ello, la colaboración activa de productores, distribuidores y usuarios es esencial para alcanzarlos.
5. Significado de etiquetas y símbolos
Las pilas y baterías que utilizamos en nuestro día a día contienen símbolos importantes que nos ayudan a manejarlas de manera responsable. Conocer su significado es fundamental para proteger nuestro medio ambiente y cumplir con la normativa europea.
El símbolo del cubo de basura tachado
Desde el punto de vista de la gestión de residuos, el símbolo más importante presente en el etiquetado de las pilas es un cubo de basura con ruedas tachado. Este símbolo, que recibe el nombre de “símbolo de recogida separada” significa que:
- Las pilas no pueden tirarse con la basura doméstica normal
- Deben depositarse en contenedores específicos para su recogida selectiva
- Su gestión requiere procesos especializados de reciclaje
El símbolo debe ocupar al menos el 3% de la superficie del lado más grande de la pila (hasta un máximo de 5×5 centímetros). En pilas cilíndricas, debe cubrir al menos el 1,5% de la superficie, hasta el máximo de 5×5 centímetros.
En los casos en que la pila o batería tenga un tamaño tan pequeño que el símbolo de recogida separada ocupe menos de 0,47 × 0,47 cm, no será necesario marcar la pila o batería con dicho símbolo. En su lugar, se imprimirá en el embalaje un símbolo de recogida separada de como mínimo 1 × 1 cm.
Símbolos químicos bajo el cubo tachado
Cuando las pilas contienen ciertos metales pesados en cantidades significativas, deben aparecer símbolos químicos adicionales debajo del símbolo de recogida separada:
- Pb = La pila contiene más del 0,004% de plomo en peso
- Cd = La pila contiene más del 0,002% de cadmio en peso
Estos símbolos indican que la pila requiere una gestión aún más cuidadosa debido a su contenido de metales pesados potencialmente peligrosos para el medio ambiente.
El símbolo químico correspondiente con la indicación del contenido de metal pesado irá impreso bajo el símbolo de recogida separada y deberá abarcar un área de al menos una cuarta parte del tamaño de dicho símbolo gráfico.
Códigos QR con información adicional
A partir del 18 de agosto de 2027, todas las pilas (o sus envases o documentos de acompañamiento si no es posible imprimirlos en las pilas) deberán llevar un código QR que contenga información completa de la pila o batería en relación con varios aspectos dependiendo de la tipología de batería que se trate.
Entre la información que se deberá incluir, podemos destacar la identificación del fabricante, composición de la batería, presencia de sustancias peligrosas, contenido reciclado, propiedades y condiciones de uso de la batería (capacidad, tensión, vida útil, rangos de temperatura…), declaración de conformidad, información sobre el etiquetado que la acompaña y sobre prevención y gestión de residuos, entre otros.
En el caso de las baterías para medios de transporte ligeros, baterías industriales con una capacidad superior a 2 kWh y baterías para vehículos eléctricos, el código QR proporcionará acceso al pasaporte digital de producto de la batería.
Otras obligaciones de etiquetado
En los próximos años, mediante actos de ejecución, la Comisión Europea establecerá especificaciones armonizadas para requisitos adicionales de etiquetado en la propia pila o batería, particularmente exigentes en relación con la información de identificación de la pila, de acuerdo con la Parte A del Anexo VI del Reglamento (UE) 2023/1542.
6. Impacto ambiental y en la salud del desecho inadecuado
Las pilas y baterías forman parte de nuestro día a día, alimentando desde relojes y mandos a distancia hasta ordenadores portátiles y coches eléctricos. Sin embargo, cuando llegan al final de su vida útil, estos productos pueden convertirse en uno de los residuos más peligrosos para nuestra salud y el medio ambiente si no se gestionan adecuadamente.
Aunque afortunadamente en las últimas décadas en Europa se ha reducido drásticamente la presencia de metales pesados en las pilas más comunes (principalmente el mercurio), hay algunas tipologías de baterías que contienen metales pesados y sustancias químicas altamente tóxicas como el cadmio, plomo, litio y níquel. Estos elementos no se degradan con facilidad y pueden mantener su toxicidad durante largos periodos de tiempo, con una persistencia en el medio de cientos o incluso miles de años. En relación con la salud humana, el cadmio es cancerígeno y daña principalmente riñones y huesos, mientras que el plomo es especialmente perjudicial para el desarrollo neurológico de niños y fetos.
El abandono de pilas y baterías o tirarlas a la basura normal puede traer graves consecuencias. Por ejemplo, cuando las pilas terminan en vertederos, pierden su carcasa protectora y liberan sus componentes tóxicos, que se filtran al suelo y llegan a acuíferos y fuentes de agua subterránea. Si se incineran junto con residuos urbanos, liberan vapores tóxicos que contaminan la atmósfera y, cuando llueve, estos metales se depositan en el suelo y cuerpos de agua.
Además, los metales pesados de las pilas se bioacumulan en organismos vivos, ascendiendo por la cadena alimentaria hasta llegar al ser humano. Esto no solo destruye la biodiversidad, sino que amenaza la seguridad alimentaria y la salud pública.
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