Agua limpia y saneamiento
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ODS 6 – Agua limpia y saneamiento

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Su alcance global

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) forma parte de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Su propósito es garantizar agua limpia, saneamiento e higiene para todas las personas. Además, impulsa la mejora de la calidad del agua, el tratamiento de aguas residuales y el uso eficiente de los recursos hídricos. También protege los ecosistemas vinculados al agua.

El agua es esencial para la salud, la economía, la alimentación y el medio ambiente. Por eso, su disponibilidad influye en el bienestar de las comunidades. También afecta a la resiliencia de los sistemas productivos. En consecuencia, el ODS 6 es clave para avanzar en sostenibilidad, adaptación climática y uso responsable de los recursos.

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Agua, sostenibilidad y gestión responsable de los recursos

La sostenibilidad depende, en gran medida, de cómo se protege el agua. Sin embargo, la contaminación, los vertidos y el tratamiento insuficiente de aguas residuales siguen generando riesgos. Estos problemas afectan a la salud, los ecosistemas y la economía. Por ello, la meta 6.3 del ODS pide reducir la contaminación. Además, plantea limitar las sustancias peligrosas y aumentar la reutilización segura del agua.

En este contexto, la gestión adecuada de residuos y materiales también protege la calidad del agua. Por ejemplo, ayuda a evitar fugas contaminantes. Asimismo, mejora la recogida y el tratamiento de residuos. Como resultado, se reducen las presiones sobre ríos, acuíferos y suelos.

Acceso seguro a servicios básicos

Garantizar agua potable, saneamiento e higiene es esencial para la salud pública. Además, protege la dignidad y mejora la igualdad de oportunidades. Esto es especialmente importante en comunidades vulnerables.

Protección de la calidad del agua

Reducir la contaminación es clave para preservar los ecosistemas. También lo es mejorar el tratamiento de aguas residuales. De esta forma, se previenen riesgos sanitarios y se protegen recursos hídricos más seguros.

Eficiencia y resiliencia

El uso eficiente del agua ayuda a responder mejor a la escasez. Además, las infraestructuras hídricas sostenibles refuerzan la adaptación climática. Así, se reduce la presión sobre los recursos naturales.

Innovación y colaboración

La cooperación entre administraciones, empresas y sistemas de gestión es fundamental. Gracias a ella, es posible mejorar el saneamiento, reducir impactos y acelerar el cumplimiento del ODS 6.

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El papel de las empresas

Las empresas tienen un papel relevante en el avance del ODS 6. Pueden reducir su huella hídrica, mejorar procesos y prevenir vertidos. Además, pueden adoptar modelos de producción más responsables. Al integrar criterios de sostenibilidad en la cadena de valor, disminuyen riesgos ambientales. También contribuyen a una mejor gestión del agua y del saneamiento.

Además, avanzar hacia la economía circular ayuda a limitar la generación de residuos. También promueve un uso más eficiente de materiales, energía y agua. Para los sectores vinculados al reciclaje, la gestión ambiental y la responsabilidad ampliada del productor, proteger el agua es una prioridad. Por tanto, esta acción forma parte de una transición hacia sistemas más seguros, resilientes y sostenibles.

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El acceso al agua y al saneamiento sigue siendo un reto global

Aunque se han registrado avances, el progreso actual sigue siendo insuficiente. Además, persisten grandes brechas en el acceso a agua, saneamiento e higiene. Por ello, alcanzar el ODS 6 en 2030 exige acelerar la acción.

mil millones de personas seguían sin acceso a agua potable gestionada de forma segura en 2024.
mil millones de personas carecían de saneamiento gestionado de forma segura en 2024.
mil millones de personas no disponían de servicios básicos de higiene en el hogar en 2024.
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Economía circular para proteger el agua

La economía circular ofrece una vía concreta para reducir la presión sobre el agua. Para ello, fomenta la prevención de residuos y el uso eficiente de materiales. Además, ayuda a reducir contaminantes en toda la cadena de valor. Este enfoque disminuye impactos sobre el agua y refuerza la sostenibilidad productiva.

En este marco, proteger el agua no depende solo de las infraestructuras. También depende de cómo se diseñan, consumen, recogen y gestionan los productos. Por eso, apostar por modelos circulares ayuda a crear entornos más limpios. Asimismo, protege los ecosistemas y favorece una gestión de recursos más responsable.